Por Alejandra Lugo
CDMX a 27 de octubre del 2021(Noticias de México).- “Macario” es la película idónea para ver en las noches próximas al día de muertos, la primer cinta mexicana en ser nominada al Óscar como mejor película extranjera; luce las tradiciones de las festividades del 1 y 2 de Noviembre y explica la visión nacional sobre la muerte, mientras ilustra las condiciones de desigualdad entre indígenas y criollos en el México Virreinal.
Roberto Gavaldón, director del filme, escribió el guion en colaboración con Emilio Carballido, mientras que la la fotografía estuvo a cargo de Gabriel Figueroa. La película es una adaptación la novela de B. Traven escrita en 1950.
El largometraje narra la historia de Macario (Ignacio López Tarso), un indígena que ejerce el oficio de leñador, con las pocas monedas que obtiene por su trabajo no es capaz de alimentar de manera generosa a su esposa e hijos, al ser el hambre y la imposibilidad para satisfacerla una constante en su vida y en la de su familia, decide no volver a comer a menos que pueda disfrutar para él solo un pavo entero, sin tener que compartirlo y experimentar la sensación de un estómago satisfecho.
Es así, que su esposa (Pina Pellicer) roba y cocina un pavo sólo para él, pero en medio del bosque, momentos antes de probar el primer bocado, aparece el Diablo vestido de charro negro y le ofrece tesoros a cambio de una pierna o ala, Macario rechaza su oferta y corre hacia otro claro en el bosque, ahí encuentra a Dios que le pide un trozo de carne, pero Macario se rehúsa por segunda ocasión.
Finalmente, aparece la muerte (Enrique Lucero) y ruega por comer la mitad del pavo, Macario accede, y la muerte lo recompensa con un agua milagrosa que puede curar a cualquier persona en su lecho de muerte.
La película nominada al Óscar y a la Palma de Oro en el festival de Cannes fue filmada en locaciones como las Lagunas de Zempoala, Morelos; la ciudad de Puebla y Taxco, Guerrero, así como en las Grutas de Cacahuamilpa.
 A 61 años de su estreno podemos disfrutarla a color y en alta resolución gracias al trabajo del chiapaneco Woldenberg Pérez Zúñiga, estudiante de Ingeniería en Desarrollo de Software, pero también es recomendable contemplarla en blanco y negro, pues la fotografía y el juego de luces y sombras bajo la dirección de Gabriel Figueroa narran y construyen los sucesos y adversidades que enfrenta el protagonista.

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