Existen numerosas razones asociadas con la salud para evitar el consumo excesivo de alimentos altamente procesados. Ahora, los científicos han descubierto que este tipo de comida puede causar daños al cerebro en solamente un mes.
Un estudio llevado a cabo en la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) reveló que la ingesta frecuente de alimentos ultraprocesados por parte de ​​individuos mayores produce daños en las funciones cerebrales responsables por la memoria.
En el marco de la investigación, los científicos alimentaron dos grupos de ratones —uno de animales jóvenes, otro de animales de edad avanzada— con una serie de alimentos altamente ultraprocesados durante un mes.
La dieta provocó una fuerte respuesta inflamatoria en el cerebro de los animales mayores. Se observaron también una serie de signos conductuales de pérdida de memoria en los ratones de más edad. La dieta, por otro lado, no tuvo impactos similares en la salud de los roedores más jóvenes.
“El hecho de que estemos viendo estos efectos tan rápidamente es un poco alarmante”, afirma la autora principal del estudio, Ruth Barrientos, miembro del Instituto de Investigación en Medicina del Comportamiento de la Universidad y profesora asociada de psiquiatría y salud del comportamiento en la institución.
En el marco de la investigación, el equipo utilizó una dieta especialmente diseñada para recrear alimentos humanos altamente procesados, como las papas fritas de bolsa, congelados y embutidos con conservantes.
“Estos hallazgos indican que el consumo de una dieta procesada puede producir déficits de memoria significativos y abruptos. En las personas que están envejeciendo, el deterioro rápido de la memoria tiene una mayor probabilidad de progresar a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer”, alertó la académica.
El nutricionista ruso, Mijaíl Guinsburg explicó que los alimentos ultraprocesados son ricos en azúcar y que, en la naturaleza, este ingrediente no se encuentra en las grandes cantidades que muchas personas suelen consumir. Por esta razón, el cuerpo humano, así como el organismo de otros mamíferos, no ha desarrollado a lo largo de la evolución una manera segura para metabolizar todo este azúcar.
“Y ahora, cuando comenzamos a consumir mucho [azúcar] y su absorción ocurre de manera extremadamente rápida, el nivel de glucosa en la sangre también sube rápidamente. El organismo todavía no sabe lidiar con eso, no sabemos cómo defendernos de alguna manera de esto. A raíz de esto se producen todo tipo de enfermedades”, explicó el médico al medio ruso Zvezda.
La investigación llevada a cabo en Estados Unidos reveló, sin embargo, que proporcionar a los roedores suplementos de DHA —un ácido graso omega-3— evitó que ocurrieran los problemas de memoria y eliminó los efectos inflamatorios casi por completo.

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