Por Carlos Basto
Fotos Israel Vera
México tiene una gran variedad de tradiciones y festividades y siempre llenas de historia y cultura y sin duda el Día de Muertos es una de ellas.

No hay que olvidar que la UNESCO declaró esta festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y hoy en día es una tradición muy representativa de la cultura mexicana, además de convertirse en un referente para viajeros de todo el mundo que quieren conocer y vivir esta magnífica experiencia.

Esta celebración tiene lugar los días 1 y 2 de noviembre, pero desde que inicia el mes de octubre, se puede ver en cada esquina las hermosas decoraciones de esta festividad, como lo son, ofrendas, decoraciones con papel picado, bellas catrinas y la icónica flor de cempasúchil.

Aunque debemos tener en cuenta que esta festividad tiene un origen más profundo y antiguo, pues la celebración de los fieles difuntos en México viene desde la época prehispánica. De acuerdo con los historiadores, los mexicas tenían varios periodos a lo largo del año para celebrar a sus muertos, los más importantes se realizaban al terminar las cosechas, entre los meses de septiembre y noviembre.

La sociedad azteca creía que la vida continuaba aún en el más allá, por eso consideraba la existencia de varios “destinos” para las personas, según la forma de morir.

Comenzando con el Tonatiuhichan que era el sitio al que iban los guerreros muertos en batalla, los capturados para el sacrificio e incluso las mujeres embarazadas, el Tlalocan, un tipo de paraíso al que llegaban todos aquellos que morían por el agua, luego viene el Chichihualcuauhco, un espacio destinado para los bebés, ahí eran amamantados por un enorme árbol nodriza hasta que “volvieran a nacer” y el Mictlán, el reino de los muertos y destino de las personas que fallecían por causas no relacionadas al agua, la guerra o el parto.

Ahora bien, con la llegada de los españoles, el Día de Muertos no desapareció por completo, como otras fiestas religiosas mexicas. Los evangelizadores descubrieron que había una coincidencia de fechas entre la celebración prehispánica de los muertos con el día de Todos los Santos.

Esta fiesta comenzó en Europa en el siglo XIII y durante esta fecha las reliquias de los mártires católicos eran exhibidas para recibir culto por parte del pueblo, también había una sincronía con la celebración de los fieles difuntos, realizada justo un día después de Todos Santos.

Fue así como el Día de Muertos se redujo a tan solo dos días, el 1 y 2 de noviembre, aunque en otras regiones como Oaxaca y Puebla se extiende a varios días, pues se cree que aquellos que murieron de causas no naturales llegan días antes al hogar.

Se adoptaron costumbres españolas, como el consumir postres con forma de huesos que derivaron en el popular pan de muerto y las calaveritas de azúcar, también comenzó la costumbre de poner un altar con veladoras o cirios, de esta forma los familiares rezan por el alma del difunto para que llegara al cielo.

Ahora que tenemos el contexto completo de esta bella tradición, es momento de empezar a recorrer el país para conocer los lugares más emblemáticos para celebrar el Día de Muertos en México.

Guanajuato
Visitando San Miguel de Allende que es uno de los lugares con más tradición y cultura de México en todo el año, pero en estas fechas las calles están impregnadas de olor a incienso, las ofrendas en los altares, las calaveritas de todos los colores, increíbles danzas prehispánicas y no puede faltar la decoración con las flores de cempasúchil.

Oaxaca
En Oaxaca se encuentra un pueblo lleno de color y vida, asi es Santa María Atzompa, donde a la medianoche del 31 de octubre los habitantes se dirigen al panteón local para iluminar las sepulturas de sus difuntos con veladoras y elaboran un camino con la flor de cempasúchil, mientras se escucha música para amenizar el ambiente.

El 1 de noviembre es muy común preparar deliciosos platillos de mole y tamales de frijol, y el 2 de noviembre se asiste a la casa de los difuntos con frutas, pan y chocolate.

Aguascalientes
Este gran viaje nos lleva hasta Aguascalientes, que es un lugar que debes de visitar por excelencia, puesto que ahí nació el creador de la Catrina, José Guadalupe Posada; es por ello que en este destino se celebra el Festival de Calavera en la Isla de San Marcos, icónico para visitar por estas fechas, pues encontrarás el lugar lleno de figuras de papel haciendo alusión a las catrinas, ofrendas, leyendas en cada barrio e incluso comedias en honor a la muerte.

Michoacán
Si de hablar de lugares para celebrar Día de Muertos se trata, Pátzcuaro es de los mejores, desde que llegas puedes ver la decoración en la plaza principal, con un altar gigante en la fuente y rodeado de las hermosas flores de cempasúchil, también podrás disfrutar de la tradicional “Danza de los Viejitos”, de visitar de las ofrendas en el cementerio, comprar lindas artesanías temáticas de la festividad.

Al caer la noche podrás contratar un tour por la Isla de Janitzio, esta pequeña isla de Michoacán se viste de gala para recibirte durante la celebración del Día de Muertos, ya que vivirás el tradicional desfile de canoas con redes mariposa, iluminadas con veladoras mientras todos los asistentes cantan y rezan.

Puebla
Buscando belleza y tradiciones, demos un vistazo donde habitantes y visitantes del lugar se dirigen hacía la Laguna de Chignaguapan con antorchas encendidas; en ese cuerpo de agua, después de la procesión, tiene lugar el Festival de Luz y Vida, en el que se relata las nueve pruebas que el alma del guerrero Ome Ecatl Ocelotl debe enfrentar para llegar al Mictlán.

Otro rincón icónico del estado de Puebla es Huaquechula, este lugar es conocido en esta época por su misteriosa magia blanca y sus altares monumentales, que se divide en tres niveles, el primero es una representación del mundo terrenal, donde se ponen objetos y alimentos a los difuntos; el segundo simboliza el cielo y en el tercer nivel se pone un gran crucifijo que representa todo lo divino, en este lugar tendrás toda una experiencia de alegría, nostalgia y tradición.

Ciudad de México
Por último pero no menos importante, las festividades de la CDMX tienen su propio itinerario, pues desde hace unos cuantos años se lleva a cabo el Desfile de Día de Muertos en el Zócalo de la Ciudad de México, donde podrás ver calaveras monumentales, catrinas y su emblemático altar en la plaza central.

También está Mixquic, que podría ser el lugar más visitado en estas fechas, donde se realiza la tradicional Alumbrada que consiste en apagar todas las luces y que los cirios del panteón sean la única luz que exista durante toda la noche, además se puede disfrutar de comida típica mexicana, mariachi, banda, tríos e incluso un concurso de calaveras de cartón.

Y en busca de algo más tradicional podemos visitar Teotihuacán, pues generalmente en estas fechas se celebra el Festival Chaman, donde sus principales atractivos son las noches de leyendas, ofrendas, encendido masivo de veladoras y exhibición nocturna de globos aerostáticos. También, se realizan actividades como talleres de pintura, barro, el tradicional papel picado, pan de muerto y juego de pelota.

Ahora bien, si buscas entrar a una leyenda viviente no te puedes perder Xochimilco, si bien, no existe un evento en específico para las grandes fechas, durante esta temporada se acostumbra un paseo nocturno en el cuál visitarás la isla de las muñecas, conocerás a la llorona y quizá te espantes un poco al escuchar las leyendas que te van contando durante el recorrido.

Una tradición que trasciende fronteras

Y si no estás en México para celebrar estas fechas, tienes la oportunidad de asistir a un evento para disfrutar, La Cena Negra. Durante nueve años, el Hotel Matilda, en San Miguel de Allende, ha celebrado el Día de Muertos albergando la Cena Negra, un espectáculo culinario creativo que este año festejará su décima edición en Nueva York, un evento que lleva esta tradición al otro lado del mundo, a través de los sabores y colores de México.

Sin duda alguna una gran variedad de lugares, tradiciones y festividades no hace fácil decidir donde celebrar el Día de Muertos, pero seguramente sin importar el lugar que elijas, será una experiencia inigualable, llena de color, alegria y magia, los elemenots que caracterizan las fiestas mexicanas.

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