Por Alejandra Lugo Alvarado

CDMX 29/10/ 2021.- Colores en movimiento por el tintineo de las velas, el pan de muerto, los platillos favoritos en vida, el cigarro, el café, las flores de cempaxúchitl guiando el camino, el olor a copal, el pulque, la fiesta, la música y las calaveras de azúcar y chocolate que acompañan las fotografías de los que ya no están son algunos de los elementos que observamos en los altares del día de muertos.

El origen de esta celebración se remonta a la época prehispánica, algunos historiadores aseguran que la muerte era celebrada en varios periodos a lo largo del año entre los meses de septiembre y noviembre.

Tras la conquista, los evangelizadores encontraron relación entre dichas celebraciones y el día de Todos los Santos, dedicado a la memoria de los santos que murieron en nombre de Cristo.

El papel picado es algo reciente, pues en el México prehispánico sólo existía el papel amate, cuyo uso estaba reservado para ofrendas y la escritura de códices. El papel utilizado para la elaboración de la artesanía representativa del Día de Muertos, llegó a nuestro país en el siglo XIX.

Para ese entonces, las haciendas se encontraban en su mayor auge. Los peones eran obligados a comprar sus productos en las tiendas de raya, donde se encontraba el famoso papel china.

Fue en el poblado de San Salvador Huixcolotla en Puebla, en donde se comenzó a trabajar el papel picado. Los artesanos dividían las labores del campo, con el perfeccionar la técnica de cortar y diseñar el papel para obtener esta la artesanía que hoy en día cuenta con fama mundial.

La elaboración del papel era transmitido de generación en generación, y en los años ‘30s, se difundió a más poblados de Puebla y Tlaxcala. Pero no fue hasta 30 años después que comenzaría a ganar notoriedad nacional tras llegar a la CDMX, y de ahí, obtener popularidad en cada rincón del país, y después, del mundo.

Para elaborar este papel, el artesano crea un dibujo guía que coloca sobre un fajo de hojas de papel de china, y con ayuda de cinceles y martillo, perfora las hojas creando el diseño. Una vez perforadas, son separadas y clasificadas para su venta o para decorar un altar.

El diseño no es lo único importante, pues el papel tiene varias connotaciones de acuerdo el color: Papel blanco ofrenda a los niños difuntos, el negro a los adultos y el morado es un símbolo de luto.

Por la notoriedad que el papel picado ha otorgado al país y por volverse un elemento obligatorio de las festividades que reciben cada año al mes de noviembre, en 1998 esta artesanía elaborada en San Salvador Huixcolotla, fue declarada patrimonio Cultural del Estado de Puebla.

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