La odisea de Arnd Drossel echó a rodar el pasado 30 de julio, cuando partió de su ciudad natal de Paderborn (Alemania) dentro de una esfera de acero de 160 kilos rumbo a la ciudad de Glasgow (Escocia), donde se celebrará en los próximos días la Cumbre del Clima (COP26).

Movido por la idea de sensibilizar al mundo sobre los riesgos de la inacción frente al cambio climático, Drossel construyó el medio de transporte con ayuda de su hijo y lo bautizó ‘Balance Interno’. Tres meses de viaje después, el activista ya ha recorrido 1.500 kilómetros, pasando por siete países y más de 60 ciudades.

“Cuando estoy caminando en una superficie plana, me parece que estoy subiendo una montaña, por el peso de la bola. Cuando voy cuesta arriba, a veces tengo que pedir a la gente que me ayude a empujar la bola hacia arriba, pero esto también simboliza que las personas crecen y trabajan juntas”, describe el alemán su experiencia a The Guardian.

Otros activistas como Drossel también han puesto rumbo a Glasgow. Es el caso de Dave Erasmus, que navega en un velero con cinco compañeros hacia la ciudad escocesa desde Bristol (Inglaterra). Rumbo a su destino, el equipo graba los sonidos emitidos por las ballenas y otros animales marinos con la idea de reproducir luego el material en los pasillos de la cumbre y llamar la atención sobre los problemas del océano.

“[El océano] es nuestro mayor amigo en la lucha contra el cambio climático, pero ni siquiera está en la agenda principal de la COP”, se lamenta Erasmus.

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