CDMX 01/10/2021.- El café es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua, y esto seguramente se debe a que es un líquido enigmante, con un aroma y sabor únicos, además de que tiene la capacidad de brindar sensaciones particulares, dependiendo su tipo e intensidad.

El árbol del café procede del norte de Etiopia, antes llamada Absinia, en el oriente de África y después de introducirse en diferentes sitios de Asia y Europa, llegó a América. Se introdujo a nuestro país a través de los barcos de inmigrantes franceses que llegaban al puerto de Veracruz.

Desde ese momento, el cultivo de café permitió desarrollar y generar bienestar en la zona donde sus habitantes comenzaron a organizarse para aprovechar el cultivo, generando cadenas de valor al integrar a los miembros de la comunidad para procesarlo, transportarlo y comercializarlo.

Actualmente, el café se cultiva en 14 estados, siendo Chiapas con 377 mil 255 toneladas y Veracruz con 234 mil 583 toneladas los principales productores.

Pero ¿Por qué los que disfrutamos una buena taza de café, por lo general se vuelve una necesidad por la mañana?

Su principal componente es la cafeína, un estimulante que cuando llega al cerebro actúa en el sistema nervioso central y afecta sobre todo a nuestro estado de alerta, que nos ayuda a sentirnos menos cansados y más despiertos; aunque depende de la cantidad consumida, permanece varias horas en el cuerpo antes de ser eliminada y cesar sus efectos.

Cada persona presenta una respuesta diferente a la cafeína, cantidades tan pequeñas como 250 miligramos logran estimular de manera excesiva a algunas personas, y otras que lo consumen de manera cotidiana desarrollan más tolerancia.

Beber una taza de café al día reduce el riesgo de obstrucción de las arterias y ataques cardiacos, además de proveer antioxidantes factores de protección contra el cáncer y la aterosclerosis.

Actualmente, se consume 1.3 kg per cápita de café al año, acostumbramos hacerlo de diferentes formas, con azúcar, con leche, frío o caliente, expreso, descafeinado o de olla. No importa cómo lo hagas, no te pierdas la experiencia de consumir una taza de café del campo mexicano para iniciar tu día.

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