CDMX a 22 de noviembre, 2021.- Hace muchos años sonaba imposible conocer vestigios sobre la antigua ciudad de Tenochtitlan, ya que la Ciudad de México había sido construida sobre ella. Sin embargo, con el paso del tiempo los arqueólogos a través de sus investigaciones han encontrado hallazgos de vestigios y recintos, es el caso de la arqueóloga Lorena Vázquez Vallín, quién es actualmente jefa de campo e investigadora de las excavaciones del Huei Tzompantli.

El Centro Cultural Tijuana, organismo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, dentro del ciclo de conferencias mensuales “Iraís Piñón”, la académica presentó la conferencia “El Huei Tzompantli de Tenochtitlan”.

Lorena Vázquez es investigadora del Programa de Arqueología Urbana del Instituto de Antropología e Historia, el cual se dedica a recuperar los vestigios arqueológicos de los antiguos recintos sagrados de la ciudad de Tenochtitlan. La labor de un arqueólogo es, “investigar el patrimonio, protegerlo y difundir lo que encontramos en él”, puntualizó la ponente.

El edificio Huei Tzompantli se encuentra sobre la calle de Guatemala, detrás de la Catedral Metropolitana en la Ciudad de México, lugar donde se comenzó a trabajar desde el año 2015 por una casualidad, ya que los propietarios deseaban recimentar su casa, ahora es un edificio histórico protegido por el INAH, “lo que encontramos en esta casa fue un muro con cráneos humanos o tzompantli”, enfatizó la investigadora.

“Los mexicas cuando construyeron su ciudad la hicieron a semejanza del mundo de los dioses, quisieron representar en el mundo de los hombres lo que sucede en él, de tal forma que pudieran ellos en su ciudad representar todos sus mitos y creencias religiosas”, afirmó la antropóloga.

Un Tzompantli, explicó Vázquez , es un edificio que servía para exhibir los cráneos de las cabezas semidesarmadas de los individuos que habían sido sacrificados a una deidad, en este caso a Huitzilopochtli, quien era el dios de la guerra y el sol, “el Tzompantli no es exclusivo de Tenochtitlan, existían en diferentes ciudades de Mesoamérica, por ejemplo, en Chichen Itzá, Tula, Oaxaca y Tlaxcala”.

“La práctica de exhibir cabezas tampoco es una práctica exclusiva de los mexicas o de Mesoamérica, existe en muchas culturas de la antigüedad, sobre todo en Oriente. Sin embargo, es el primer edificio que se ha identificado arqueológicamente de esta naturaleza y que se excava en el mundo”, enfatizó la investigadora.

Sobre las dimensiones del edificio Huei Tzompantli, la investigadora hizo énfasis en la plataforma, cuya altura es baja, “estimamos que debió de haber tenido 36 metros de largo por 14 metros de ancho, es un edificio grande y chaparrito en su plataforma. Las fuentes de los conquistadores nos dicen, que la altura que tenía era la de un árbol grande”.

Sobre la construcción del edificio, la investigadora afirmó: “Los cráneos están perfectamente acomodados, todos tenemos de diferente forma nuestro cráneo, si de pronto se les desajustaba algo, agarraban un pedacito de occipital o frontal para que todo quedara parejito y derechito, pero todo solamente con cráneos”.

Por otro lado, Vázquez Vallín quien es licenciada en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, explicó que para las culturas prehispánicas era importante que sus templos fueran semejantes a montañas “ellos pensaban que sus deidades habitaban en montañas sagradas, por eso querían que cada vez fueran más grandes sus templos, la torre del Huei Tzompantli llegó a tener 470 de diámetro en su última etapa constructiva”.

Sobre los cráneos que conforman el edificio del Huei Tzompantli, explicó la arqueóloga que tienen varias hipótesis, una de ellas, es que pueden ser “individuos que eran esclavos comprados, individuos prisioneros de guerra o cautivos de guerra”.

La diferencia de estos individuos explica Lorena Vázquez, es que, “un esclavo comprado, es un individuo que adquieres y que puede inclusive vivir en tu familia o a llegar a formar parte de ella, pero lo más probable es que ese individuo termine muriendo por sacrificio”, en este concepto, enfatizó que los esclavos de Mesoamérica no son la misma idea que tenemos de los esclavos de Occidente.

“Los prisioneros de guerra o cautivos de guerra, son guerreros que han sido capturados en batallas de las guerras floridas, las guerras floridas eran guerras que se hacían solamente con el propósito de obtener cautivos para el sacrificio de un pueblo, no eran guerras, eran conquistas y esto se hacía para que los dos bandos tuvieran individuos para sacrificar a sus dioses, pero antropológicamente igual se ha visto como una forma oportuna de disminuir al enemigo”, puntualizó la conferencista.

La jefa de campo del sitio arqueológico también explicó que casi todos los cráneos pertenecen a individuos adultos-jóvenes del sexo masculino, entre 15 y 29 años, y también a individuos entre 30 y 34 años, sin embargo, recalcó que estos son muy pocos, “Son individuos que gozaban de buena salud, salvo casos muy puntuales, por ejemplo, encontramos un individuo que tiene un padecimiento en la medula ósea”, finalizó.

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