Papantla, el pueblo que vio nacer la vainilla

Papantla, el pueblo que vio nacer la vainilla

Fotos Bruno Cortés / Maya Comunicación

Las sólidas raíces culturales totonacas y el perfume a vainilla llevaron a la fama internacional a este pequeño Pueblo Mágico al norte del estado de Veracruz.

¿Dónde está Papantla?

Ubicado a unos 30 minutos por carretera desde Poza Rica y a unos 270 kilómetros de Xalapa, Papantla de Olarte es un rincón encantador que le ha dado apellido a dos atractivos que son un imán para los viajeros de todo el mundo: la vainilla de Papantla y los voladores de Papantla.

La vainilla de Papantla, llamada xanath por los totonacos, es el fruto maduro de una orquídea originaria de esta zona (vainilla planifolia) cuyo poderoso perfume es muy apreciado en la cocina pues realza el sabor de postres y pasteles. El producto, además, cuenta con la protección de Denominación de Origen desde 2009.

Un rito ancestral del México antiguo

En tanto, la colorida y arriesgada danza de los voladores de Papantla es un rito ancestral que está relacionado con los ciclos de la agricultura y fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Durante la danza, cinco hombres bellamente ataviados suben a lo alto de un poste: cuatro serán hombres-pájaro que descenderán girando en torno al poste amarrados por una cuerda, mientras el caporal se quedará en la cima batiendo su tamborcillo de madera y haciendo sonar un flautín de carrizo.

Cada volador gira 13 veces en torno al poste, sumando 52 giros en total, un número sagrado pues cada año tiene 52 semanas después de las cuales nace un nuevo sol y, también, cada 52 años se completa un ciclo solar. Aunque en la actualidad es posible disfrutar este ritual en distintas partes del país, nada se compara a apreciarlo en el lugar donde nació.

Actividades en Papantla, Veracruz

En Papantla también se pueden apreciar otras danzas extremadamente vistosas y coloridas como la de los guaguas, que usan unos enormes penachos circulares adornados con plumas para adorar al sol, así como también la danza de los negritos.

Por otra parte, quienes llegan a Papantla en busca del aroma de la vainilla y de sus coloridas tradiciones, deben ir más atrás en la historia y visitar sin falta el sitio arqueológico de El Tajín, cuyos nichos le dan a su estructura arquitectónica un perfil inconfundible.

¿Qué hay en el centro de Papantla?

Alrededor de la plaza principal, lo primero que destaca es la parroquia Nuestra Señora de la Asunción construida en el siglo XVI –en un estilo muy sencillo sobre una pequeña elevación del terreno– por monjes franciscanos. El patio de la iglesia, delimitado con una cerca, cuenta con un poste de 27 metros de altura donde se practica la danza de los voladores de Papantla y un espacio para las otras danzas típicas.

A un lado, sobre una de las bardas exteriores de la iglesia, hay que prestar atención al altorrelieve llamado Homenaje a la Cultura Totonaca que creó el artista Teodoro Cano.

Descubriendo el arte por las calles de Papantla

El trazado de las calles de este Pueblo Mágico es irregular, algo que propicia los recorridos caprichosos y el hallazgo de rincones pintorescos al paso, entre casas con techos de tejas rojas. De modo que es buena idea caminar sin rumbo fijo, tal vez buscando los murales que decoran las paredes aquí y allá.

Además de echarle un vistazo a algunas de las mansiones coloniales con sus grandes patios llamados asoleaderos donde antiguamente se ponían a secar las vainas de vainilla.

Muy cerca de la plaza principal se encuentra la capilla del Cristo Rey que llama la atención por su estilo gótico. Por último, sobre la ladera de una montaña está otra de las esculturas de Teodoro Cano, el monumento al Volador, donde se obtiene una bella panorámica de Papantla.

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