Luis García Montero presentó su obra Lágrima extraña. Antología poética

CDMX a 11 de Marzo de 2019.- “Los españoles solo somos el ocho por ciento de un idioma de 600 millones de hablantes. El futuro no está en ese ocho por ciento, sino en un horizonte más amplio: Latinoamérica; en ese sentido, sería insensato no americanizarse”.

Esas fueron las palabras del poeta, ensayista y catedrático de la Universidad de Granada, Luis García Montero (1958), durante la mesa redonda que se llevó a cabo ayer en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, convocada por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

La mesa redonda fue un festejo por la palabra escrita de Luis García Montero y el evento en el que presentó su obra Lágrima Extraña. Antología poética. El poeta estuvo acompañado por Cristina Pacheco, José Ángel Leyva, María Baranda, Margarito Cuéllar y Juan Carlos Abril, así como por amigos y lectores.

García Montero también presentó una breve selección de poemas, como fue el caso de Morelia, “escrito en recuerdo a una parte bien emocionante del exilio español en México. Las democracias europeas estaban a manos del fascismo y tuvimos pocas ayudas generosas, una de ellas fue la de México”.

Y prosiguió: “Dentro de la hermandad de México durante el exilio español, me conmovió la de un grupo de niños en Morelia, quienes huyeron de la Guerra Civil, ayudados por Lázaro Cárdenas. Viendo que el franquismo venía, algunos construyeron su vida aquí”.

Además del poema Mujeres, también leyó Un idioma, obra que nace de su búsqueda “por otro país distinto que impuso el franquismo”, y con la cual festejó la diversidad de los hablantes que tiene el español: “Me he ido ‘latinoamericanizando’ de la manera más natural posible”, refirió Luis García Montero.

Bajo esa misma premisa, el poeta y ensayista agregó que el Instituto Cervantes, del cual es director desde julio del año pasado, celebrará su próximo congreso en Córdoba, Argentina, y llevará el título América y el futuro del español.

Para finalizar la breve lectura de distintos poemas, Luis García Montero optó por cerrar con la obra La inmortalidad, la cual posee ciertas reminiscencias quevedianas que suelen estar relacionadas con la incomodidad y poseen un juego conceptual con la vida.

Después hizo uso de la palabra Cristina Pacheco, quien celebró la poesía de García Montero: “No soy crítica literaria, no soy poeta, entonces, ¿por qué estoy aquí? Estoy aquí porque quiero agradecerle a Luis García Montero su increíble amor por la literatura, las palabras, las letras; quiero agradecerle la poesía que nos regala”.

Sobre la obra que presentó el poeta durante el evento, comentó que “en su libro Lagrima extraña. Antología poética pasan todas las cosas: se escuchan las pasiones, las separaciones, los desvelos, las tristezas, las inmensas preguntas que siempre nos agobian y para las cuales solo la poesía tiene respuesta”.

Resaltó que “la ciudad” en la poesía de García Montero es “antigua, hermosa, florecida de verde en las esquinas fatigadas, pero la mía es antigua, laberíntica, caprichosa, difícil, torva, muchas veces, pero tiene su luz y su alegría, sus sombras y su esplendor”.

Cristina Pacheco ahondó en la ciudad que plasma Luis García Montero: “Un día voy a sacar todas las citas de este libro donde hablas de la ciudad y escribiré reflexiones propias acerca de esta ciudad que me ha dado todo. Las mejores historias que he escuchado”.

Durante su intervención, José Ángel Leyva señaló que la antología del poeta español, la cual reúne obra de 1982 a 2017, despliega “versos de conflicto entre la poesía y la vida, entre la separación inevitable de lo útil versus lo inútil, entre lo gratuito y lo mercantil, entre la belleza y el significado, entre la realidad y el deseo, entre la palabra y la acción, entre el hombre y el lenguaje, entre unos y los otros”.

“Sus poemas van adquiriendo la madurez de una libertad creadora que le permite desatar nudos y soltar amarras en el ámbito de la creación, donde ética y estética son indisolubles. La antología inicia con Los automóviles, obra que abre la trayectoria del poeta y donde se fija la relación biográfica del autor con el trajín tecnológico, económico, de su nacimiento e infancia”, sostuvo.

José Ángel Leyva agregó que la poesía de Luis García Montero se ha “latinoamericanizando” al dialogar con la de exponentes como Juan Gelman, Antonio Cisneros, Juan Manuel Roca, Eduardo Lizalde, José Emilio Pacheco, sin dejar de ser profundamente española.

“En cada poema se revelan las diversas etapas de la vida intelectual, política, estética y dialógica del granadino, donde el yo lirico abandona el universo íntimo del autor para refugiarse en un personaje de tonalidades más abstractas, convirtiéndose en un pretexto que habla desde el ego, como si de una multitud se tratara, como si el poeta encarnara la experiencia de una comunidad histórica y a la vez intemporal”, explicó Leyva.

Por último, la poeta María Baranda mencionó que la obra de García Montero es “una poesía que está del lado de la humildad en el sentido más pleno, porque no pretende hacer juegos verbales, ni intenta renovar el significado, ni ofrece falsas expectativas”.

“Tampoco es una poesía crítica a la sociedad y, sin embargo, tiene un sentido social, donde lo mínimo y cotidiano, el sentimiento y la melancolía, ocupan un lugar de privilegio, donde todo está en su justa balanza”, finalizó.

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