Ideología de pantalla

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Ideología de pantalla

José García Sánchez

CDMX a 13 de Mayo de 2019.- El cambio de bandera suele tener intereses muy evidentes en aquellos que sólo apoyan una idea política por conveniencia. Algunos tienen razones de sobra para hacerlo. Ahí están los cientos de despedidos en dependencias como la Segob, algunos sin indemnización.

Otros, más cercanos al protagonismo que a la convicción, muestran que el apoyo inicial que consideraban elemental para el cambio en el país era pura vanidad.

Ahí están los organizadores de los premios de Cine Fénix, quienes se quedaron sin presupuesto ante la austeridad que practica la actual administración. Deberían reclamar a quienes se excedieron en el oropel y la apariencia y no a quienes tienen que sacrificar la cultura para sobrevivir.

Muchos se quejan de la austeridad sin que haya siquiera advertido los excesos de gobierno anteriores que producen estas limitantes. Para quienes gozaron de los excesos ahora se quejan de la austeridad que provocaron.

En el caso del acto Diego Luna, uno de los jurados vitalicios de este premio, de inmediato no sólo dejó de apoyar al nuevo gobierno sino que se adoptó trinchera contra la actual administración.

Primero condenó la violencia que vive el país y criticó lo que llamó la pasividad de un gobierno incapaz de detenerla. Un sentir generalizado aunque su beligerancia en ese sentido choca con su propia carrera, luego de protagonizar series televisivas y películas donde la violencia impera de manera contundente.

Pero no se detiene ahí su abandono a las causas sociales que parecía defender con la vida, de inmediato se incorporó a realizar programas de televisión donde condenaba la desaparición de miles de mexicanos, como si este problema hubiera nacido en este sexenio. La venganza por no subsidiar el premio Fénix se expresaba en todo su esplendor, casi con tanta saña como en películas como “Herencia de sangre”, donde protagoniza a un narco. Siendo parte del problema quiere solucionarlo con una declaración simplista.

Luego de ser un incondicional del nuevo gobierno, reacciona desde su trinchera de reflectores: “Creo en la justicia, porque quiero seguir viviendo en este gran país, aunque debo aceptar que los partidos políticos han sido rebasados por la impunidad y la corrupción”.

Y así afirmó echando mano de su histrionismo exigió a las autoridades una respuesta sobre los desparecidos. Hay que hacer propio el dolor de los demás, expresó. Participó además, el 10 de mayo en la Marcha de Madres de Personas Desaparecidas. Marchas similares se efectuaron en otros estados del país, como Puebla, Veracruz, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Morelos, Sinaloa, Baja California, Zacatecas, Querétaro, donde se montaron algunos que sin padecer el dolor de tener un familiar desaparecido quisieron mostrar su descontento con la nueva administración.

El cambio, empieza en su gente y transformarse es una responsabilidad vital, de tal suerte que en contrapeso a las palabras de Luna, el actor Damián Alcázar, ante el recorte del presupuesto a la entrega de los Premio Ariel, afirmó «La mera verdad yo prefiero que coman bien nuestros niños desnutridos de la Sierra de Tapijulapa en Tabasco; hay un montón de gente que no come. Prefiero que ese dinero se vaya para allá en lugar de estar peleando porque me den 10 millones más para hacer mi ceremonia”.

«Hay que pensar en el país; si queremos cambiar verdaderamente tenemos que dejar nuestras becas aparte y permitir que otros tengan algo para el sustento», añadió el actor.

La cultura es indispensable, es un factor vital para el desarrollo de los pueblos. Sin embargo, la falta de premios a películas cuya calidad evalúan los organizadores podrían esperar a que haya mayor dinero para subsidiarlos.

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