Sega Mega Drive Mini nostalgia retro de la buena

Para resolver el dilema las únicas fuentes de información que teníamos por aquel entonces era ojear revistas como la mítica “Hobby Consolas” y probar los juegos que estaban en exposición en grandes supermercados como Pryca o Mamut (repletos de hordas de chavales esperando su turno dispuestos a lo que fuera si alguien intentaba colarse). ¿Super Nintendo o Mega Drive? ¡He ahí la cuestión!
Reseña de la SEGA Mega Drive Mini, una videoconsola retro cuidada al detalle
En mi caso decidí optar por la NES y Super NES, ya que era la consola que tenía el Final Fight, uno de mis arcades favoritos de todos los tiempos. Lo que no os puedo negar, eso sí, es que me quedé con unas ganas terribles de darle caña al Sonic, al Altered Beast, al Streets of Rage y a los juegos de Dragon Ball que salieron para la Mega Drive. Un capítulo de mi vida que por fin he podido cerrar gracias al lanzamiento de la Mega Drive Mini de SEGA el pasado fin de semana. ¿Merece la pena hacerse con una de estas consolas?
Hay que admitir que aquí SEGA lo ha tenido bastante fácil, ya que ha podido aprender de los fallos de sus antecesores “mini”, enmendando así los detalles menos atractivos de otros dispositivos similares como la PS Mini, la SNES Mini, la Neo Geo Mini o la Mini NES. Aunque todo ello no le ha impedido tener algún que otro desliz. Pero vayamos por partes…
El paquete
La Mega Drive Mini de SEGA viene empaquetada en una caja que cuenta con –prácticamente- el mismo diseño de la Mega Drive original, algo que ayuda a reforzar el “factor nostalgia” del producto. Dentro encontramos la consola, junto a dos mandos, un cable USB para carga (ojo, falta el cargador como en el resto de consolas), un cable HDMI y un escueto manual de instrucciones. Un packaging sencillo pero de lo más vistoso que nos transporta a la edad dorada de los 16 bits solo con olisquear el embalaje.
La consola
El diseño de la consola en general es prácticamente calcado al de la Mega Drive original, y SEGA incluso se ha permitido el lujo de incluir algunos detalles de “fantasía”. En la Super Nintendo Mini tanto la ranura para los cartuchos como el botón para expulsar los juegos eran puro adorno y no se podían mover. Aquí, aunque el botón de volumen no es más que un objeto decorativo, sí que podemos jugar con él, e incluso podemos abrir la ranura y encontrar el hueco donde iría el cartucho. No deja de ser una tontería, pero son pequeñas minucias que hacen la experiencia mucho más agradable.
Es más, SEGA también ha lanzado una edición coleccionista en Japón con 22 cartuchos decorativos en miniatura (que podemos insertar perfectamente) y una base con el acople de la MegaCD. Factor nostalgia “¡over 9000!”.
Los mandos
Como os comentaba al principio nunca tuve la oportunidad de jugar a la Mega Drive en su día, así que no puedo saber cómo de fieles son los mandos respecto a los controladores originales, aunque por lo que tengo entendido están bastante logrados. Lo que sí os puedo asegurar es que el tacto en mano es muy cómodo, y que la cruceta es de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo. En ese sentido, creo que le da mil vueltas al pad de la Super Nintendo. Aunque eso sí, tiene una gran sensibilidad (tanto para lo bueno como para lo malo en lo que a jugabilidad se refiere).
Sin embargo, el gran problema con este mando de exquisita factura es que estamos ante la versión de 3 botones, lo que implica que vamos a tener muchos problemas para jugar a determinados juegos como Street Fighter II (juego que por cierto, está incluido en el set). No sé cuál es el motivo de que no hayan optado por el controlador de 6 botones, pero en cualquier caso es un error que empaña en cierta manera un dispositivo tan bien cuidado en el resto de apartados.
Al poner la consola en marcha nos encontramos con el menú de selección de juegos. La interfaz tiene un diseño de lo más cool, muy en consonancia de lo que habría hecho SEGA si hubiera lanzado este producto hace 25 años. El sistema también nos da la opción de ordenar los juegos por fecha de salida, género o número de jugadores, lo cual nos permite ver cómo fueron evolucionando los juegos a lo largo de los años, o contrastar títulos del mismo género de manera ordenada. Todo ello acompañado de una música que recuerda a algunas de las mejores tonadas de la época.
Para rizar el rizo, si en los ajustes de configuración cambiamos el idioma a japonés, podremos ver las carátulas originales de los juegos tal y como fueron publicados en el país nipón. Son este tipo de detalles, que no hemos visto en otras consolas hasta ahora, los que hacen que de entrada ya empieces a ver con buenos ojos esta versión mini de la mítica Genesis.
Por otro lado, en lo que respecta a los ajustes de imagen, lo cierto es que no hay mucho donde rascar. Podemos elegir entre relación de aspecto 16:9 o 4:3, así como 3 fondos de pantalla en caso de que no utilicemos el modo apaisado y filtro CRT.
Los juegos
Si la Nintendo y Super Nintendo Mini tenía 20 juegos, SEGA ha decidido doblar la apuesta incluyendo 40 juegos en la memoria interna de la consola. Si bien hay algún juego olvidable, la verdad es que la lista de juegos es de lo más jugosa: Sonic, Castle of Illusion, Golden Axe, Gouls ’n Ghosts, Streets of Rage 2, Kid Chamaleon, Castlevania, Eternal Champions y muchos más
Un detalle interesante es que antes de comenzar un juego, se muestra una pequeña ficha donde podemos ver información relativa al título. Así, por ejemplo, si ejecutamos el Space Harrier II, nos enteraremos de que fue el juego que acompañó a la Mega Drive/Genesis en su salida al mercado en 1990. Por lo demás, el sistema también incluye 3 slots de guardado para cada juego, que podemos utilizar para salvar nuestras partidas y retomarlas en cualquier momento.
En lo que respecta a la emulación de los juegos, hay que mencionar que SEGA ha dejado de lado a su colaborador habitual AT Games (no tenían muy buena fama) y ha contratado a M2, un desarrollador de prestigio conocido por hacer muy buenos ports de juegos retro en plataformas modernas.
En lo que a jugabilidad se refiere, los juegos van totalmente fluidos, y la experiencia es de lo más satisfactoria tanto en gráficos como en sonido. Si somos unos sibaritas de la emulación es posible que notemos algunas diferencias respecto a los originales (especialmente en el audio), pero en líneas generales podemos decir que han realizado un trabajo impecable.
Para ser sincero, debo admitir que he estado jugando durante todo el fin de semana y ha habido un momento en el que sí que he notado alguna bajada de frames, aunque solo han sido dos “tirones” puntuales que no se han vuelto a reproducir después. En cualquier caso, aunque no parece relevante sí que me gustaría dejar constancia de ello.
Precio y disponibilidad
A la hora de escribir esta review la Mega Drive Mini está disponible por 76.99 euros
Valoración final
SEGA ha tenido tiempo para aprender de sus competidoras, y ha sacado al mercado un producto de lo más refinado, con un acabado de calidad, buenos mandos, juegos icónicos, una interfaz que te transporta en el tiempo y una emulación a la que se le pueden poner muy pocas pegas. En ese sentido, la Mega Drive Mini es todo un éxito y probablemente nos encontramos ante la mejor consola “Mini” clásica.
Ahora bien, como también hemos comentado el sistema no está libre de pecado, y probablemente obtendríamos una mejor emulación y muchos más juegos si nos compramos una Raspberry con RetroPie y un gamepad de 6 botones. Lo que esta consola nos entrega es un dispositivo con la marca original de SEGA, repleta de facilidades para que pasemos un buen rato en un entorno cuidado al milímetro y a un precio que podríamos considerar más que justo. Si te pasó como a mí y te perdiste la oportunidad de jugar a la Mega Drive en su día, puede que incluso se te salte alguna lagrimilla cuando la enchufes por primera vez.

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