Samsung Galaxy Fold en México, primeras impresiones, sabe a futuro, pero solo si logra vencer los obstáculos

Estas son nuevas primeras impresiones del Samsung Galaxy Fold, el primer smartphone plegable en México.
Un movimiento natural
Curiosidad y miedo, esas son las primeras sensaciones al tomar el Galaxy Fold. La idea es ser lo más delicado posible para accionar la bisagra y ver la acción plegable. Sin embargo, tras un par de tímidos y cuidadosos dobleces, nos damos cuenta de que doblar el Galaxy Fold no es tan «difícil» como se pensaría. Es decir, no tenemos que dejar de respirar y doblar con total cuidado el dispositivo.
Sí, es un proceso que debe ser realizado con cuidado, pero no más allá del que tenemos al, por ejemplo, meter un smartphone al bolsillo. La bisagra es firme para evitar dobleces accidentales, pero también lo suficientemente suave como para que el plegado sea cómodo, sin tener que aplicar mucha fuerza. En resumen, tras unos pocos intentos el pliegue del Galaxy Fold resulta natural, y se disfruta enormemente.
Escuchar el sonido de los imanes del Fold al hacer contacto es una nueva forma de placer, una que quizás solo los más fans de la tecnología sabremos apreciar. Misma sensación al abrir el dispositivo y ver el gran panel de 7.3 desplegarse en su totalidad.
Eso sí, lo que no resulta natural es el grosor del dispositivo al estar cerrado. Plegado, el Galaxy Fold alcanza los 15 mm de grosor, aproximadamente dos smartphones promedio juntos. Eso sin mencionar el espacio que queda «al aire» en la bisagra, pues el doblez no es completo. Estos dos aspectos hacen que la simple idea de llevar el Fold en el bolsillo de los pantalones, sea incómoda. Evidentemente el dispositivo abierto en cualquier bolsillo está fuera de toda lógica.
Es un aspecto que podría parecer pequeño, pero es el primer obstáculo al que el Galaxy Fold se enfrenta. Y sí, se pueden utilizar mochilas o cualquier tipo de bolsas, pero ¿cuántas personas usan por defecto los bolsillos de los pantalones para llevar sus smartphones? Exacto.
De 4.6 a 7.3 pulgadas en un doblez
En tiempos actuales una pantalla de menos de 5 pulgadas no tiene -casi- sentido, es por eso que el Fold tiene dos paneles. La pantalla exterior es de 4.6 pulgadas y evidentemente no es la ideal para buscar una dirección en Maps o ver un video, pero la idea de Samsung es que acciones rápidas como una llamada, navegar por el timeline de Twitter o leer mensajes (para después contestarlos en la pantalla interna), puedan ser realizadas con este panel.
La experiencia con esta pequeña pantalla es extraña: no ocupa la totalidad del frontal, solo una porción, y el aspecto de imagen resulta muy alargado. Sin embargo, la premisa del fabricante podría tener sentido, ya que la navegación en este panel no es del todo mala, todo depende de los hábitos de uso de cada persona. Y claro, de adaptarse al formato.
El gran cambio es al abrir el Galaxy Fold, y ver desplegada en su totalidad la pantalla principal de 7.2 pulgadas. Tenemos la diagonal de un tablet, más espacio, para poder usar hasta tres aplicaciones al mismo tiempo. Esto es lo que Samsung ofrece a nivel de hardware, mas espacio para trabajar, consumir contenido, o lo que sea, y se aprecia.
Quizás el ejemplo más claro sea al consumir contenido audiovisual, realmente hay una diferencia con un smartphone, tanto en tamaño como en formato. Y ya que tocamos este tema, en las fotografías no se aprecia, pero sí, el doblez en la pantalla del Fold está ahí, a simple vista, todo el tiempo. Extrañamente, al interactuar con el panel no se siente, pero invariablemente está presente.
De hecho, se puede decir que la marca de plegado del Fold «desaparece» con el paso del tiempo. Es decir, dejas de notar que está ahí, para enfocarte en el contenido y las acciones que puedes hacer en el panel. En realidad es un efecto similar a lo que sucede con los notches tradicionales.
Sin embargo, no sucede lo mismo con la gran muesca que esconde las cámaras frontales, ese espacio negro interactua con toda la interfaz y la interrumpe siempre. Un aspecto que se debe mejorar sí o sí.
Por otro lado, el trabajo de software es importante, pero la optimización no es completa. El hecho de poder acomodar tres aplicaciones en la pantalla es útil, así como, por ejemplo, leer correos en la pantalla exterior, abrir el Fold y ver el contenido ya expandido en la pantalla interna.
Pero, ver lo mismo que en un smartphone, solo que más grande, no es quizás la mejor idea, falta la optimización de aplicaciones en modo tablet. Y vamos, es un problema que Android ha sufrido desde hace mucho tiempo, pero quizás Samsung debió presionar un poco más.
Es decir, las aplicaciones propias de la compañía sí tienen cierta optimización (por ejemplo el teclado que se separa para mayor comodidad al escribir), pero ¿y las demás apps de uso común, WhatsApp, Gmail, Maps, entre otras? Es un aspecto que, como ya mencioné, quizás no sea de interés para algunos, como para otros sí. Dependiendo del enfoque, este sería el segundo obstáculo del Fold.
Especificaciones técnicas, lo que se esperaba
Snapdragon 855, 12 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento, especificaciones dignas de la gama más alta del mercado, lo que era de esperarse por el precio de venta del Galaxy Fold. Además, complementan la hoja técnica sensor de huellas lateral, dos baterías que en conjunto suman 4,380 mAh con carga rápida de 15W por USB Type-C, y seis cámaras (cinco presentes en el Galaxy S10+): traseras de 12+12+16 megapixeles, frontales de 10+8 megapixeles y una exterior de 10 megapixeles.
En el aspecto del desempeño, el Galaxy Fold no demostró problemas, lo que se puede esperar de esas especificaciones. Pero, en general, el Fold depende más de la experiencia que ofrece al usuario, derivada de su potenia, y en ese aspecto también brilla.
Las transiciones de aplicaciones de la pantalla exterior a la interior y la manera de interactuar y acomodarlas en el espacio es fluida. No hay lag ni aspectos que hagan de la experiencia, algo problemático. Samsung ha logrado, al parecer, una correcta optimización de hardware y software.
El principal «problema» del Galaxy Fold
Samsung solucionó los problemas del Galaxy Fold y logró lo que la competencia aún no: llegar al mercado, más aún, al mexicano. Sin embargo, el Galaxy Fold aún tiene un «problema» por vencer, uno grande.
El precio del Galaxy Fold es elevado, sí, pero no inalcanzable. El detalle está en convencer a las personas con dicho poder adquisitivo de que el Fold es una inversión que vale la pena. El Galaxy Fold se perfila como un buen primer paso en la tendencia plegable, pero más allá de los más ávidos usuarios de la tecnología, poca atención «real» recibirá. Y ese es su principal obstáculo a vencer.
Más allá de todos estos aspectos, yo me pregunto ¿cómo nos sorprenderá después Samsung? Estoy ansioso por descubrirlo.

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