Dos nuevos antibióticos muy prometedores para hacer frente a bacterias multirresistentes

En el entorno europeo, se estima que mueren al año cerca de 33.000 personas por infecciones resistentes a los antibióticos, como las originadas por ‘Acinetobacter baumannii’ o ‘Pseudomonas aeruginosa’, declarados como objetivos prioritarios por la OMS. Desarrollar nuevos antibióticos capaces de hacer frente a estos peligrosos microorganismos es un asunto crítico que la comunidad científica está afrontando.
Un equipo interdisciplinar de investigadores del Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), centro mixto de la Universidad de Valladolid y el CSIC (España), la Universidad de Tubinga (Alemania), biotecnólogos eslovenos y el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander (España), ha comprobado el potencial de la gentamicina C1a y la apramicina como nuevos antibióticos. El trabajo se ha publicado en la revista ‘Scientific Reports’.
Los investigadores estudiaron una amplia muestra de antibióticos aminoglucósidos (AGs), unos agentes antibacterianos muy eficaces pero con importantes efectos secundarios, ya que producen serios daños sobre todo a nivel de riñón y oído. “Aunque un posible fallo renal es una preocupación muy seria para los médicos, la nefrotoxicidad es a menudo reversible. Por el contrario, la ototoxicidad es irreversible: las células ciliadas del oído interno, dañadas por estos antibióticos, no se recuperan ni son reemplazadas por nuevas, con la consiguiente pérdida de audición, posibles problemas de vértigo, pérdida de equilibrio, etc.”, explica a DiCYT una de las responsables del equipo, la investigadora del IBGM María Beatriz Durán.
Por este motivo, en los años 70 los antibióticos aminoglucósidos fueron sustituidos por otros más seguros, las fluoroquinolonas. Sin embargo, con el aumento en el número de infecciones bacterianas resistentes a las fluoroquinolonas y la escasez de nuevos antibióticos, los AGs “forman parte de la última defensa contra este tipo de infecciones muy peligrosas, causantes de neumonía, peritonitis o sepsis”.
“Estos antibióticos presentan unas propiedades farmacocinéticas muy favorables para su uso y administración, por ejemplo, su solubilidad en agua, y son eficaces contra un amplio espectro de patógenos. Su producción es de bajo coste, de ahí que se utilicen tan frecuentemente en países en vías de desarrollo, que consecuentemente presentan altos índices de problemas de audición”, precisa Durán.

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