La doctora Marcela García, investigadora a cargo del proyecto, explicó que “el trabajo consistió en obtener una sub-población homogénea de células aisladas, pluripotentes, a partir de células madre mesenquimales (CMM) de cordones umbilicales que habitualmente se descartan en los partos normales. Además, al no ser células embrionarias su utilización no presenta objeciones éticas”.
Actualmente existen diversos procedimientos para favorecer la cicatrización de heridas pero no siempre se logra el resultado buscado. García agregó: “es importante destacar que una cicatrización inadecuada o incompleta tiene consecuencias como convivir con el dolor, una disminución de la función del órgano involucrado y, por lo tanto, una menor calidad de vida del paciente”.
En los últimos años se lograron nuevos avances mediante las terapias basadas en la utilización de células madre mesenquimales (CMM) autólogas (o sea, obtenidas del propio paciente). Sin embargo, estos tratamientos generalmente requieren que las CMM sean cultivadas en número suficiente para su aplicación tópica y pueden llegar a ser muy poco prácticas cuando se trata de heridas extensas.
Además, la obtención de CMM autólogas implica complicaciones para los pacientes: en primer lugar, el doloroso método de extracción de CMM de la médula ósea (normalmente se realiza una punción de la cresta iliaca), en segundo lugar, el tiempo de espera para obtener un número suficiente de ellas en el cultivo.
La investigadora explicó que “las células denominadas Células Diferenciadas Mesenquimales (DMC) obtenidas a partir de las CMM poseen la capacidad de ser particularmente eficientes en la curación de lesiones dérmicas como las úlceras crónicas, permitiendo la regeneración del tejido dañado en las heridas”.
También detalló: “las DMC poseen la capacidad de inhibir localmente a nuestro sistema inmune, esto se debe a que poseen una proteína (HLA-G) que tiene propiedades inmunosupresoras locales, y ha demostrado desempeñar un papel esencial en la tolerancia materno-fetal y en el trasplante de órganos”.
García marcó una importante diferencia entre el término “regeneración” -que se logra al aplicar las Células Diferenciadas Mesenquimales- y el término “cicatrización”. “Regeneración” se refiere a la formación de nuevo tejido en lugar del tejido lesionado. Esto implica la formación de estructuras que normalmente están presentes en la piel como los folículos pilosos y las glándulas. En cambio, el término “cicatrización” se relaciona con la sustitución del tejido normal por tejido conectivo, dejando la conocida cicatriz.
“Con la aplicación de las DMC, este desarrollo favorece a que ocurra una regeneración del tejido dañado en vez de la formación de la cicatriz habitual”, concluyó la investigadora.

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