Charrería se lleva en la sangre y contar con gusto para practicarlo

CDMX a 16 de Septiembre de 2017.- Para aquellos que son amantes de las praderas y de sentirse en libertad en medio de la naturaleza montados en los lomos de un corcel, la charrería se lleva en la sangre, aunque algunos lo heredan y otros los adoptan con el paso del tiempo.

Ser parte de la familia de charrería es un legado que enorgullece a quien lo integra. Desde niños de siete años hasta los adultos, ya son parte de este deporte que también es cultura.

El presidente de la Federación Mexicana de Charrería, Leonardo Dávila, consideró que las categorías infantiles y juveniles son el futuro de este deporte, pero hay quienes se integran por gusto, como fue su caso.

Dávila tuvo el gusto por la charrería desde pequeño al estar en contacto con el mundo de los caballos en natal Arteaga, Coahuila, y ahora en un ferviente participante en los eventos. Refiere que cada vez en las entidades del país se ve mayor número de jovencitos con cualidades para este deporte, “poco a poco los niños van aprendiendo de la gente mayor, que los acerca a la charrería, además de conocer la cultura, tradición, amor, respeto, valor que es importante en nuestro deporte”.

Las manganas individuales y a caballo, así como las jineteadas de yegua se conjugan con las escaramuzas, que con su belleza hacen que la charrería se convierta en algo sorprendente y parte de la cultura mexicana. Las entidades que más aportan charros son Jalisco, Hidalgo y Zacatecas, que son de tradición charra.

Aunque parezca fuera de contexto, en la charrería también hay cambios y evolución, es decir, que el ganado se vuelve más selecto y con mejor calidad, “también los charros se muestran más comprometidos, son atletas de alto rendimiento porque llevan un preparación”, indicó.

Dávila define a la charrería como un estilo de vida, “en el cual está presente la cultura, tradición y respeto, estos conceptos son pilares importantes de nuestro deporte e identidad que llevamos con mucho orgullos en todo el mundo”.

Para tener un caballo se requiere de una inversión que va de acuerdo a la calidad del animal, el espacio en donde dejarlo y desde luego la alimentación, asistencia médica y otros insumos que no se tiene un monto concreto, se podría decir que sería similar a la de un automóvil, de acuerdo al modelo.

Por lo que para ser parte del mundo de la charrería se requiere sólo de gusto y desde luego de contar con elementos como en cualquier otro deporte como el tenis o el taekwondo. Las pruebas por equipos consta de nueve faenas y 10 suertes como la Cala de Caballo, Piales en la Manga del Lienzo, el Coleadero, el Jineteo de Toro, la Terna en el Ruedo, (Lazo de Cabeza Y Pial de Ruedo), el Jineteo de Yegua, las Manganas a Pie, las Manganas a Caballo y Paso de la Muerte.

Las competencias oficiales se celebrará en un lienzo charro con dimensiones 60 metros de largo por 12 metros de ancho como mínimo y tendrá un ruedo que deberá tener 40 metros de diámetro.

De igual manera, para competir se debe pertenecer a una o varias Asociaciones Federadas, pero deberán definirse como competidores por una sola y/o equipo obligatoriamente durante un año.

El año deportivo Charro inicia el primero de enero y termina el treinta y uno de diciembre de cada año. Las categorías van desde “Dientes de Leche”, de 10 años de edad; en la división “A” entran todos aquellos charros que tengan hasta 13 años de edad cumplidos; se consideran categoría “B” todos aquellos que tengan hasta 16 años de edad cumplidos hasta el día de su competencia.

La edad deberá de demostrar por medio de copia certificada del acta de nacimiento o por la Clave Única de Registro de Población (CURP). Además se debe contar con un seguro para cobertura de accidentes.

Para practicarlo se puede hacer vía asociaciones estatales, las cuales tienen marcados los ranchos en donde imparten cursos que van desde los mil 200 pesos al mes hasta tres mil, dependiendo del lugar. En la Ciudad de México se puede hacer en la Asociación de Charros del Pedregal, en la delegación Tlalpan, con cursos de verano.

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