Visitando la ciudad de los dioses: Teotihuacan

02 de marzo de 2017 (Maya Comunicación) Teotihuacan o Teotihuacán (en náhuatl: Teōtihuācan, ‘‘lugar donde los hombres se convierten en dioses ’; ‘lugar donde se hicieron los dioses ’; ‘ciudad de los dioses’’)? es el nombre que se da a la que fue una de las mayores ciudades prehispánicas de Mesoamérica.
El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado por los mexicas para identificar a esta ciudad construida por una civilización anterior a ellos y que ya se encontraba en ruinas cuando los mexicas la vieron por primera vez.
A la fecha se desconoce el nombre que le daban sus habitantes originales. Los restos de la ciudad se encuentran al noreste del valle de México, en los municipios de Teotihuacán y San Martín de las Pirámides (estado de México), aproximadamente a 78 kilómetros de distancia del centro de la Ciudad de México. La zona de monumentos arqueológicos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1987.
Inicia tu paseo con la majestuosa la Pirámide del Sol, la más alta del complejo. Su estructura supone cinco fases de construcción. Sube por sus 243 escalones y en la cima, su ubicación, en perfecta sincronía con el eje por donde el sol se esconde cada tarde, te permitirá cargarte de energía. Incluso, de acuerdo con las leyendas de la ciudad, podrás pedir un deseo.

El complejo de edificios que componen la ciudad de Teotihuacán está unido por la Calzada de los Muertos. Podría decirse que esta avenida es la espina dorsal que conecta la Pirámide de La Luna, la del Sol y diversos edificios. Sus casi cuatro kilómetros de largo son el principal acceso para todos los templos de la zona arqueológica.

Al norte de la Pirámide del Sol, siguiendo por la Calzada de los Muertos, la Pirámide de la Luna, aguarda para asombrarte. Su estructura se levanta a 42 metros del suelo. Al frente, una construcción de cuatro cuerpos escalonados con muros de talud, sobresale del resto del montículo. Además, de la importancia de esta pirámide destacan los restos humanos y las ofrendas de joyas, jade, obsidiana, concha y cerámica, además de entierros humanos.

Aunque la Pirámide del Sol destaca por su tamaño, la de la Luna resalta por la cantidad de hermosas construcciones que la rodean. Ahí podrás visitar el Palacio de los Jaguares, uno de los pocos edificios que no eran templos y fue reconstruido por los arqueólogos. Muy cerca del Palacio de los Jaguares encontrarás uno de los templos más bellos y mejor conservados de la zona arqueológica, el Palacio de la Quetzalpápalotl, “mariposa divina”, cuya imagen está labrada en las pilastras del patio y se compone de una mariposa en el cuerpo de un quetzal.

 

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